Cuando una empresa contrata el desarrollo de una página web, es habitual que aparezca un requisito: “Queremos poder gestionarla nosotros mismos”.
Y tiene todo el sentido.
Nadie quiere depender de un desarrollador cada vez que necesita cambiar un precio, publicar un proyecto, agregar un servicio o actualizar una fotografía.
Pero una web autogestionable no es necesariamente aquella en la que podés modificar absolutamente todo.
De hecho, demasiadas opciones pueden conseguir exactamente lo contrario: convertir tareas sencillas en procesos complicados y aumentar las posibilidades de modificar accidentalmente el diseño, la estructura o incluso elementos importantes para el posicionamiento de la web.
Para nosotros, una buena web autogestionable debería cumplir una idea mucho más sencilla: permitirte gestionar fácilmente todo aquello que realmente necesitás gestionar.
Cada negocio necesita gestionar cosas diferentes
No existe una única forma de hacer una web autogestionable porque no todas las empresas utilizan su web de la misma manera.
Una inmobiliaria puede necesitar publicar propiedades, modificar precios, gestionar agentes, cambiar el estado de un inmueble o destacar determinadas propiedades.
Una academia puede necesitar crear cursos, organizar contenidos, administrar alumnos y controlar accesos.
Una asociación puede necesitar gestionar socios, actividades, documentación privada o diferentes niveles de acceso.
Una empresa de servicios quizá necesite algo mucho más sencillo: publicar proyectos realizados, actualizar servicios, incorporar integrantes al equipo o modificar determinados contenidos.
Por eso, antes de decidir cómo se administra una página web, hay una pregunta más importante:
¿Qué necesita hacer la empresa con ella en su trabajo cotidiano?
No deberías necesitar conocimientos de diseño web para administrar tu web
Este es uno de los problemas que encontramos con frecuencia.
Una empresa recibe una página “autogestionable”, pero para cambiar un contenido tiene que abrir un constructor visual, encontrar la página correcta, localizar un widget, modificarlo y asegurarse de no alterar accidentalmente márgenes, tipografías, columnas o elementos del diseño.
Técnicamente puede modificar la web.
Pero ¿realmente es autogestionable?
Imaginemos una inmobiliaria.
Para publicar una propiedad, sería mucho más lógico encontrarse en la administración con:
Propiedades → Agregar propiedad
y completar campos como:
- título;
- precio;
- ubicación;
- dormitorios;
- superficie;
- características;
- fotografías.
La inmobiliaria carga la información.
La web se ocupa de mostrarla correctamente.
No necesita diseñar una ficha cada vez que incorpora una propiedad.
Una web puede ser flexible sin permitir romperlo todo
Existe una diferencia importante entre autonomía y libertad absoluta.
Si una persona necesita actualizar los proyectos realizados por su empresa, debería poder hacerlo sin ayuda.
Pero probablemente no necesite modificar la estructura con la que se presentan esos proyectos.
Lo mismo sucede con servicios, profesionales, cursos, productos, propiedades, testimonios o cualquier otro contenido estructurado.
Una arquitectura bien diseñada permite separar el contenido, que la empresa necesita gestionar, de la presentación, que el sistema debería mantener consistente.
Esto no limita la autonomía. La hace más sencilla.
La administración debería hablar el idioma de tu negocio
WordPress permite ir bastante más allá de páginas y entradas.
En nuestros proyectos de diseño web en Uruguay intentamos que la administración refleje, siempre que el proyecto lo necesita, la propia estructura del negocio.
Por eso una inmobiliaria puede encontrar Propiedades.
Una constructora, Obras realizadas.
Una academia, Cursos.
Una asociación, Socios.
Una empresa, Proyectos o Servicios.
La tecnología queda detrás.
La persona que administra la web trabaja con conceptos que ya conoce.
Y esto se vuelve especialmente importante a medida que el proyecto crece.
Cuanto más compleja es una web, más importante es simplificar su administración
Una página institucional sencilla puede necesitar muy poca gestión.
Pero existen proyectos que incorporan tiendas online, áreas privadas, membresías, cursos, reservas, relaciones entre contenidos, automatizaciones, diferentes tipos de usuarios o integraciones con otros sistemas.
En esos casos, la complejidad técnica puede crecer muchísimo.
Eso no significa que también tenga que crecer la complejidad para quien utiliza la web.
Idealmente debería ocurrir lo contrario.
El sistema debería absorber la complejidad para que las tareas habituales sigan siendo sencillas.
Esa es una diferencia importante entre diseñar solamente las páginas que verá el visitante y diseñar la arquitectura completa de una solución web.
También ayuda a proteger el SEO y el diseño
Una buena autogestión no solamente ahorra tiempo.
También puede evitar problemas.
Cuando una web permite modificar indiscriminadamente su estructura, es relativamente fácil alterar sin saberlo elementos como:
- jerarquías de títulos;
- URLs;
- enlaces internos;
- tamaños y proporciones de imágenes;
- estructuras de contenido;
- elementos importantes para el SEO.
Si determinados aspectos están resueltos mediante plantillas y estructuras predefinidas, el usuario puede concentrarse en actualizar la información sin tener que preocuparse por todo lo que sucede detrás.
En otras palabras:
el sistema establece ciertas reglas para proteger el resultado.
¿Entonces qué debería poder autogestionar una empresa?
Depende del proyecto.
Antes de desarrollar una web conviene identificar qué información cambia habitualmente, quién va a modificarla y qué tareas necesitará realizar esa persona.
A partir de ahí se puede decidir qué debe ser editable y cuál es la manera más sencilla de hacerlo.
No se trata de entregar un panel con cien opciones.
Se trata de que cuando alguien necesite realizar una tarea habitual pueda entrar, hacerla y continuar con su trabajo.
Una web autogestionable debería darte autonomía, no trabajo extra
Para nosotros, ese es finalmente el criterio más importante.
La tecnología debería adaptarse al funcionamiento de la empresa y no obligar a la empresa a adaptarse a la tecnología.
Por eso, una web autogestionable no es necesariamente aquella que te permite tocar absolutamente todo.
Es aquella en la que podés gestionar fácilmente todo lo que necesitás sin tener que convertirte en diseñador web para hacerlo.